Las cinco excusas más frecuentes para no usar software de terceros

 
No sé si se trate de una constante global o solamente se trate de una circunstancia de las empresas mexicanas de desarrollo de software, pero mi percepción es que la mayoría de ellas evita usar productos de terceros y prefiere soluciones hechas en casa.  Comento los argumentos con los que me he topado más frecuentemente.

Es demasiado caro

Sin duda es la que más he oído.  Es verdad que existen soluciones por las que se tiene que pagar un alto precio en licenciamiento.  Además uno debe ser muy cuidadoso al escoger las herramientas que eventualmente comprará, ya que lo más caro no siempre es lo mejor.  Hay dos puntos importantes a considerar cuando se usa software propietario.  Por un lado se debe evaluar la calidad del soporte técnico y por el otro investigar acerca  del posible acceso al código fuente, o en su defecto la frecuencia y calidad de los parches.
Sin embargo, muchas empresas optan por desarrollar una solución casera para problemas para los cuales ya existe una o más alternativas en el mercado, incurriendo en costos de desarrollo que son muy superiores al  costo de licenciamiento.  Es evidente que proporcionalmente es más caro fabricar un automóvil para un particular que para una fábrica especializada, entre otras cosas por las economías de escala a las que tiene acceso esta última.  Esta verdad, que es tan evidente para productos tangibles, parece que no lo es tanto para el software.  Frecuentemente, el problema es que no se percibe que el sueldo que se paga al programador es un costo.  En algunas empresas es más difícil justificar la compra de una herramienta que la contratación de más personal.
Desde luego que también existe el open source.  Cuando se menciona esta alternativa se esgrimen otras objeciones.

No quiero depender de terceros

En el mundo del software la única forma de ser completamente independiente sería reinventar la rueda cada vez y programar todo en ensamblador.  En cualquier otro caso estamos ocupando librerías desarrolladas por terceros para hacer nuestro trabajo. 
Cualquier sociedad necesita un grado mínimo de confianza en los demás, de lo contrario no sería posible ninguna civilización ni ningún progreso.  Ciertamente tampoco vamos a ponernos en manos de cualquier vendedor de software que toque a la puerta de nuestra empresa, pero hay "motivos de credibilidad" que hacen razonable pensar que cierto producto es eficiente, por ejemplo experiencias de clientes satisfechos.
De nuevo, el open source puede mitigar la incertidumbre de no tener el código fuente en este caso.

Nuestras necesidades son únicas

Desde luego, lo mismo sucede en todas las empresas.  Sin embargo existen herramientas que tienen cierto grado de flexibilidad y permiten adaptarlas a nuestras necesidades.  Claro que existen casos excepcionales de necesidades realmente nuevas, que no han sido resueltas por otros, y en este caso deberíamos plantearnos seriamente la posibilidad de negocio que ofrece el desarrollo de una solución inovadora.  En el resto de los casos el mejor aproximamiento es tomar lo que alguien más ya hizo y adaptarlo a nuestras circunstancias.

Prefiero hacer las cosas a mi manera

Todos lo hacemos.  Esa es la razón por la que hace algunos años era tan difícil programar en ambiente Web.  Cada navegador "hacía las cosas a su manera" y era imposible crear un programa que funcionara de manera consistente en todos.
Si "hacemos las cosas a nuestra manera" constantemente tendremos que estar improvisando, en lugar de aprovechar las experiencias con herramientas maduras y de uso extendido.
Por muy buenos que seamos desarrollando, es poco probable que tengamos los recursos para superar soluciones en las que gigantes del software han invertido millones de dólares y varios años de desarrollo, o competir contra miles de buenos programadores que sostienen las soluciones open source.  Muchas de estas alternativas son gratuitas.

No tenemos tiempo de aprender otra herramienta

Se tiene tiempo para lo que se considera importante.  Cuando se esgrime este argumento, nos encontramos en una empresa con una cultura anquilosada y misoneísta, que tal vez ha obtenido resultados en el pasado con ciertas herramientas y que no está dispuesta a realizar cambios.  Pero en la industria del software, si no haces cambios es probable que llegue otra empresa joven, a la que sí le gusta hacer cambios, y empiece a quitarte clientes.